A partir de la recomendación del INIDEP se dio cierre a la temporada de illex en toda la zona económica exclusiva argentina y por primera vez desde el Ministerio de Relaciones Exteriores se dio aviso de la situación a la flota extranjera que opera en aguas adyacentes.

El dato novedoso que aportó el acta del Consejo fue la comunicación de la decisión adoptada por Cancillería: “La Representante del MRECIyC informa que se ha iniciado el proceso de comunicación de la medida a las embajadas de los países cuyos buques operan en el área adyacente a la ZEE argentina por los canales diplomáticos correspondientes”.
La medida adoptada resulta relevante, dado que en el marco de los acuerdos internacionales a los que ha adherido nuestro país, como el Tratado Global de los Océanos de la ONU (BBNJ) o el acuerdo de la OMC sobre subvenciones a la pesca, se abre una puerta para realizar reclamaciones sobre la sobreexplotación de los recursos. Estando los países que operan en la milla 201 al tanto del estado de situación, la permanencia de la flota podría generar acciones diplomáticas en su contra.
El sector potero muestra preocupación por el estado del recurso; si bien han sido años de muy buenas capturas, el hecho de que este año no se haya encontrado el stock sudpatagónico, que supo ser el más importante de la pesquería, y que ahora no se encuentren concentraciones del stock bonaerense norpatagónico, encendió luces de alerta. “El año pasado pescamos mucho al norte, quizás eso haya impactado”, señaló un referente del sector potero.
La preocupación por el estado del recurso adquiere mayor gravedad en un contexto donde la pesquería atraviesa un programa de mejoras (PROME) orientado a lograr su certificación. En ese marco, la cámara de poteros CAPA informó que presentará al CFP una propuesta para elaborar un plan de manejo de la especie.
Por otra parte, durante la reunión se solicitó que “se evalúe científicamente cuáles serían las mejores medidas a adoptar dado el estado del recurso al norte de los 44°Sur”. Desde el INIDEP la respuesta fue inmediata, comprometiéndose a analizar la situación en el corto plazo para emitir una recomendación al Consejo Federal Pesquero.
Al igual que se hizo con el cierre de la temporada, también se acordó que “en caso de acordarse medidas respecto de la continuidad de las operaciones de pesca, que estas sean transmitidas a las embajadas de los países cuyos buques operan en el área adyacente a fin de sugerir la implementación de las mismas en pos del cuidado del recurso”, señala el documento.
La confluencia de un recurso bajo presión, una flota extranjera notificada por canales diplomáticos y una pesquería en proceso de certificación coloca a la Argentina ante una oportunidad concreta: convertir el estado de alerta sobre la pesquería en un argumento de política pesquera internacional.