Mientras en Vigo se avanza hacia una base de datos regional sobre Illex argentinus sin la participación de científicos argentinos, la industria y los mercados reclaman mayor cooperación científica, trazabilidad y controles. La ausencia de un organismo regional de ordenación pesquera y la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas plantean un escenario particular para el país.

Como informó oportunamente esta revista, entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre se celebró en Vigo el 4º Taller Científico Internacional sobre Illex argentinus. Participaron representantes científicos de Brasil, China, República de Corea, España, Uruguay y del pretendido gobierno de las Islas Malvinas, sin la presencia de científicos argentinos. El encuentro concluyó con un acuerdo preliminar para avanzar en el intercambio de información pesquera y científica, bajo un formato común, con el objetivo de desarrollar una evaluación regional colaborativa del recurso.
Uno de los principales resultados fue el compromiso de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA) de Uruguay de albergar una base de datos compartida, cuya implementación estará sujeta a las aprobaciones gubernamentales correspondientes. Se prevé completar esta base en un plazo de cinco meses y posteriormente comenzar a comparar diferentes modelos de evaluación de stock, incluidos aquellos utilizados actualmente por las distintas partes.
El objetivo es construir una base científica común que permita mejorar el conocimiento sobre la abundancia, la productividad y el estado de explotación del calamar argentino, a partir de información procedente de diferentes áreas de operación.
La iniciativa forma parte de un proceso de cooperación científica no oficial que comenzó con reuniones en Chile y Panamá y continuó en Bangkok. Actualmente cuenta con el financiamiento de la Organización de Productores de Buques Congeladores de Merlúcidos, Cefalópodos y Especies Varias (OPPC-3), de España, y con la facilitación de la ONG Sustainable Fisheries Partnership (SFP).
Un recurso compartido y un desafío para Argentina
La importancia de estos avances radica en que Illex argentinus es un recurso cuya distribución y explotación trascienden los límites de la Zona Económica Exclusiva argentina. La actividad pesquera desarrollada en aguas nacionales, en alta mar y en los espacios marítimos que rodean a las Islas Malvinas plantea la necesidad de contar con información regional para comprender la dinámica poblacional del recurso.
Sin embargo, el Atlántico Sudoccidental presenta una particularidad geopolítica que condiciona las posibilidades de cooperación: la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
A diferencia de otras regiones, como el Pacífico Sur, donde existe una organización regional de ordenación pesquera (OROP), el Atlántico Sudoccidental no cuenta con un organismo equivalente que establezca medidas multilaterales de conservación y ordenación para esta pesquería.
Para Argentina, la participación de representantes de las Islas Malvinas como una parte diferenciada dentro de eventuales estructuras regionales plantea una dificultad política y diplomática, en tanto entra en conflicto con su posición histórica de soberanía.
Esta situación no elimina la necesidad científica de comprender el recurso en toda su distribución, pero sí condiciona los mecanismos institucionales mediante los cuales podría desarrollarse esa cooperación.
Argentina y el Reino Unido registran antecedentes de colaboración científica bajo fórmulas de salvaguardia de soberanía, aunque esos mecanismos no se han traducido en un sistema regional permanente de manejo pesquero.
Por ello, resulta fundamental distinguir entre la cooperación científica orientada al intercambio de datos y la creación de una estructura formal de gobernanza. El taller de Vigo constituye un avance en el primer sentido, pero no implica la conformación de una OROP ni el establecimiento de medidas conjuntas de administración del recurso.
El mercado también impulsa cambios
Los avances científicos fueron retomados pocos días después durante la feria internacional Conxemar. Allí, SFP organizó la mesa de diálogo denominada “Gobernanza internacional y sostenibilidad en las pesquerías de calamares y potas: desafíos, progresos científicos y repercusiones para la industria y el mercado”.
El encuentro reunió a representantes de la industria pesquera, de empresas procesadoras y de organizaciones sectoriales, junto con actores vinculados a la comercialización internacional. El propósito fue analizar las implicancias de los recientes avances científicos y normativos sobre el futuro de estas pesquerías.
Uno de los principales mensajes fue que las iniciativas voluntarias del sector productivo resultan importantes, pero insuficientes si no están acompañadas por información científica robusta, mecanismos efectivos de control y una mayor coordinación entre los países que participan de las pesquerías.
En particular, se destacó la necesidad de fortalecer los sistemas de trazabilidad y la documentación digital de las capturas, mejorar los controles sobre los productos que ingresan a los mercados internacionales y reforzar las herramientas para prevenir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).
La discusión cobra especial relevancia para el mercado europeo, uno de los principales destinos comerciales de los productos derivados del calamar. Las empresas importadoras y procesadoras deben responder a requisitos cada vez más exigentes vinculados con el origen legal de las capturas, la transparencia de las cadenas de suministro y las condiciones de sostenibilidad de los recursos.
Durante el encuentro también se hizo referencia al sistema europeo CATCH, destinado a digitalizar y fortalecer los procedimientos de certificación de capturas. Se subrayó, además, la importancia de aplicar controles equivalentes a los productos que ingresan al mercado, independientemente de su procedencia.
Desde la perspectiva comercial, esto significa que las dificultades para establecer mecanismos regionales de manejo no necesariamente atenúan las exigencias que enfrentan los productos pesqueros en los mercados de destino.
Dos regiones, desafíos diferentes
El debate internacional también permitió contrastar la situación del Atlántico Sudoccidental con la del Pacífico Sur, donde se desarrolla la pesquería de pota o calamar gigante (Dosidicus gigas).
En esta última región existe un marco institucional de cooperación a través de la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (OROP-PS). Sin embargo, persisten dificultades para completar una evaluación poblacional integral y acordar límites de captura sustentados en criterios científicos.
En el Atlántico Sudoccidental, por su parte, el desafío es anterior: construir una base de información compartida y avanzar hacia una evaluación regional de Illex argentinus en un contexto donde no existe una organización multilateral de manejo equivalente.
Pese a estas diferencias, ambos escenarios muestran una tendencia común: la creciente participación de la industria y de las cadenas de comercialización en los debates sobre sostenibilidad, junto con una demanda de mayor información científica, transparencia y coordinación internacional.
El desafío de anticiparse a las exigencias
Para el sector pesquero argentino, estos acontecimientos merecen especial atención. Argentina cuenta con capacidades científicas y un sistema de investigación y evaluación del calamar dentro de su jurisdicción. Sin embargo, el desarrollo de iniciativas internacionales sobre la totalidad del área de distribución del recurso plantea nuevos interrogantes: cómo fortalecer el conocimiento científico regional sin comprometer la posición nacional sobre la soberanía de las Islas Malvinas, qué mecanismos de cooperación pueden resultar viables y de qué manera acompañar las crecientes demandas de sostenibilidad y trazabilidad de los compradores internacionales.
El acuerdo alcanzado en Vigo todavía debe superar etapas importantes: la aprobación gubernamental del intercambio de información, la conformación efectiva de la base de datos, la comparación de modelos científicos y la discusión de sus resultados.
No obstante, los encuentros recientes evidencian que la discusión internacional sobre el futuro de las pesquerías de calamar continúa avanzando, impulsada tanto por la necesidad de mejorar su conocimiento científico como por las exigencias de las cadenas comerciales.
En ese escenario, el desafío para Argentina será sostener una participación activa y de liderazgo en los espacios técnicos y comerciales relevantes, fortalecer sus capacidades de investigación y control, y encontrar mecanismos que permitan contribuir al conocimiento y la sostenibilidad del recurso sin desconocer las particularidades políticas y jurídicas del Atlántico Sudoccidental. Esperar a que otros se organicen y decidan sobre el futuro del calamar sin la participación argentina no es una opción. Es hora de tomar decisiones y poner a nuestro país donde debe estar: liderando las actuales gestiones para fortalecer la sostenibilidad del calamar del Atlántico Sudoccidental.