Luego de un comienzo de campaña con capturas muy importantes, los desembarques de calamar empiezan a mostrar una moderación en su ritmo durante los primeros días de marzo. Los datos disponibles indican que, si bien la temporada 2026 arrancó con cifras muy elevadas para la flota potera, en las últimas semanas se observa una disminución en el volumen de pesca diario.

La campaña de calamar ingresó en 2026 con una aceleración inusual y con cifras que ya marcan uno de los arranques más dinámicos de los últimos años para esta pesquería. Durante enero se desembarcaron 49.000,8 toneladas, mientras que en febrero el volumen ascendió a 72.400,3 toneladas, consolidando el pico de actividad de la temporada.

Sin embargo, los registros preliminares de marzo permiten observar un cambio en el ritmo de capturas. De acuerdo con los datos disponibles, al 4 de marzo los desembarques acumulaban 2.277,8 toneladas. Si se proyecta el nivel de actividad observado en esos primeros días, el volumen descargado hacia el momento podría ubicarse en torno a 6.000 toneladas.

En términos acumulados, la temporada alcanza así aproximadamente 127 mil toneladas desembarcadas entre enero y los primeros días de marzo.

Desde la propia flota potera señalan que en los últimos días las capturas se han reducido de manera significativa. Según indicaron operadores del sector, los barcos están obteniendo entre 6, 10 y algunos hasta máximo 15 toneladas por día, muy por debajo de los niveles registrados semanas atrás, y en muchos casos tardan varios días más en completar las bodegas.

Parte de esta situación comenzó a evidenciarse hacia fines de febrero, luego del fuerte temporal que afectó la zona de pesca alrededor del 25 de febrero. Durante ese episodio, caracterizado por vientos intensos, ráfagas y mar gruesa en el borde exterior de la Zona Económica Exclusiva —condiciones que habían sido advertidas por el Servicio Meteorológico Nacional— incluso algunos buques extranjeros que operaban en las inmediaciones solicitaron refugio en ZEEA. Tras ese evento meteorológico, los propios poteros señalan que las capturas comenzaron a disminuir de forma notoria.

En el sector también se interpreta que el stock explotado en las áreas ubicadas al sur del paralelo 44°S podría estar entrando en su fase final de explotación dentro de esta etapa de la campaña. En ese contexto, la expectativa de la flota está puesta en la eventual apertura al norte del paralelo 44°S.

Aunque todavía no existe confirmación oficial, en el sector se menciona que la zona norte podría habilitarse en el transcurso de marzo, lo que permitiría a la flota trasladar el esfuerzo hacia otras concentraciones del recurso y dar continuidad a la temporada.

Desde los últimos días de febrero, la dinámica operativa de la flota potera comenzó a mostrar un cambio de escala y de patrón espacial. Lo que inicialmente aparecía concentrado sobre un núcleo puntual de abundancia de calamar evolucionó hacia un desplazamiento más amplio, con buques que fueron corriéndose progresivamente hacia el sudeste sobre la misma línea de borde de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) y, en una etapa posterior, retomaron un derrotero hacia el norte sobre esa misma franja longitudinal. Esa secuencia reflejó, con bastante nitidez, una conducta exploratoria sostenida de la flota frente a un recurso cuya distribución se mostró más móvil, dispersa y exigente en términos de localización.

En términos concretos, la señal de mayor relevancia apareció recién en la jornada de ayer, cuando la flota volvió a dar con una concentración de cefalópodos que reabre expectativas dentro del sector. Según pudo reconstruirse a partir de la operatoria en zona, el nuevo agrupamiento presenta condiciones más alentadoras tanto por nivel de concentración como por perfil de tallas, un dato especialmente sensible para el rendimiento económico de la campaña y para la expectativa comercial de los armadores.

El nuevo epicentro de actividad se localiza en torno a la posición 44°30’ latitud Sur y 60°00’ longitud Oeste, a la altura de Cabo Raso, al norte de la localidad de Camarones, en una franja comprendida entre las millas 190 y 200. Allí volvió a ordenarse buena parte de la maniobra de la flota potera, configurando un escenario de renovado interés extractivo sobre el recurso.

La magnitud de esa reconcentración tuvo, además, un efecto inmediato sobre la operatoria de otras unidades que habitualmente trabajan en ese sector. La fuerte presencia de poteros sobre el nuevo núcleo de calamar terminó desplazando de la zona a varios arrastreros congeladores que desarrollaban allí sus tareas de pesca, una señal elocuente del peso específico que adquirió este reposicionamiento dentro del esquema de actividad en el área. En otras palabras, la reaparición de una concentración con mejores perspectivas biológicas y comerciales no solo modificó el comportamiento de la flota especializada, sino que también reordenó, al menos de manera transitoria, el uso operativo de uno de los espacios de pesca más sensibles del litoral patagónico.

En una pesquería altamente dinámica como la del Illex argentinus, caracterizada por desplazamientos rápidos de los cardúmenes y cambios frecuentes en la distribución del recurso, la evolución de las capturas en las próximas semanas será determinante para definir cómo continúa desarrollándose la campaña 2026.