
A una semana de la habilitación de la pesca de calamar al norte del paralelo 44°S, los primeros resultados de la flota potera muestran un escenario muy distinto al esperado, con capturas irregulares y, en todos los casos, muy por debajo de los niveles registrados al inicio de la temporada. El tamaño juvenil hizo mover a la flota potera a zonas ya exploradas.
La apertura, que se concretó el lunes pasado tras los resultados favorables de la prospección, generó expectativas dentro del sector, en un contexto en el que se buscaba sostener el ritmo de actividad luego de la disminución de rendimientos observada en el sur.
Sin embargo, los reportes provenientes de los propios buques indican que el desempeño en la zona norte no logró consolidarse en los días posteriores a la habilitación.
Durante la primera noche de operaciones, algunos poteros registraron capturas que, si bien no alcanzaron los niveles del inicio de campaña, fueron consideradas positivas en comparación con las jornadas previas. En algunos casos se informaron rendimientos cercanos a las 30 toneladas, con presencia de ejemplares de tallas S, M y L.
No obstante, esa situación no se sostuvo en las jornadas siguientes. A partir de la segunda noche, los resultados comenzaron a deteriorarse, con capturas escasas e incluso nulas en varios buques, pese a condiciones climáticas favorables.
Ante la falta de resultados, la flota se dispersó en un amplio rango de latitudes en busca del recurso, con operaciones entre los 41° y 43°S, sin lograr identificar concentraciones estables de calamar.
Aunque la talla de los ejemplares se mantuvo dentro de parámetros aceptables, con predominio de tamaños S y presencia de M y L únicamente en la primera jornada, la oferta del recurso siguió siendo muy restringida en los segmentos ubicados por debajo del umbral comercial, con impacto directo sobre el rendimiento de pesca.
En ese contexto, y aun cuando estaba habilitada la captura al norte del paralelo 44° Sur, la determinación de los capitanes de la flota potera de correrse nuevamente hacia el sur volvió a quedar expuesta como una señal de responsabilidad operativa, criterio biológico y respeto por una explotación sostenible del calamar.

Ese desplazamiento reubicó a buena parte de los buques en la zona de 44°10’ Sur, sobre las inmediaciones de la milla 200, con el objetivo de evitar una mayor incidencia sobre ejemplares juveniles y preservar la calidad futura de la pesquería. En paralelo, otro sector de la flota continuó trabajando en aguas linderas a las Islas Malvinas, a la altura de Punta Quilla.
De acuerdo con lo señalado por los propios capitanes y tripulaciones en contacto permanente con nuestra redacción, las capturas en los últimos días se mantuvieron en niveles bajos, con registros que en muchos casos no superaron las 10 toneladas por día, e incluso jornadas con rendimientos mínimos Las capturas en los últimos días se mantuvieron en niveles bajos, con registros que en muchos casos no superaron las 10 toneladas. “Mal; casi no hay calamar disponible. Cinco, seis toneladas… diez como mucho”, indicó un capitán a esta redacción cuando había iniciado la sexta marea.
Este movimiento derivó en una nueva concentración de buques en torno al 44°S, replicando el comportamiento observado en etapas anteriores de la campaña.
A pesar de la apertura de nuevas áreas, la falta de resultados sostenidos en la zona norte introduce un nuevo factor de incertidumbre en la campaña 2026, que hasta el momento venía mostrando un excelente desempeño destacado en términos generales.
En una pesquería altamente dinámica como la del Illex argentinus, donde la distribución del recurso puede cambiar rápidamente, la evolución de las capturas en los próximos días será determinante para evaluar si se trata de una situación transitoria o de un escenario que podría condicionar el desarrollo de la temporada en su tramo final.