Esta semana volvió a sesionar el Consejo Federal Pesquero y es interesante recordar cuál fue su última acción de 2025: revivir el permiso del potero “San Lucas I” dado de baja en 2014 por inactividad. Urge una explicación sobre esta nueva política adoptada.

La presentación de documentación que diera crédito de una clara intención de que se levantara la medida judicial fue clave para otorgar la justificación, dado que cumplía con la exigencia impuesta por este cuerpo colegiado en 2010 en casos de este tipo. Pero cuando en 2014 se intentó justificar nuevamente la inactividad, la solicitud fue rechazada y el barco perdió su permiso.
En ese entonces el Consejo advirtió que las empresas no habían cumplido con la carga de motivar adecuadamente la nueva solicitud de justificación”, dado que no habían realizado acciones ante la justicia y agregaron que, además, a la hora de presentar documentación, no presentaron la sentencia completa, “incumpliendo una vez más lo claramente establecido”.
Antes de proceder a rechazar la justificación de inactividad, le otorgaron 10 días a FruMar Frutos Marinos” y “Pesquera Mar Abierto»; pero el plazo se venció sin que presentaran ninguna documentación y los consejeros decidieron “por unanimidad rechazar el pedido de justificación de la inactividad comercial del buque San Lucas I”, el 11 de diciembre de 2014.
Once años más tarde el tema volvió al Consejo Federal Pesquero. Las empresas “FruMar Frutos Marinos; “Productos Marinos Promar”, “la Cooperativa de Trabajo Apoyo Marítimo y Portuario” y la firma “Pesquera Virgen de Itatí” solicitaron que se deje sin efecto la medida adoptada por el Consejo en 2014 y se le devuelva el permiso al barco. Para ello, una de las propietarias originales del buque presentó documentación respaldatoria.
Los consejeros evaluaron la documentación y diciendo que de ella “surge que FruMar Frutos Marinos no había sido responsable en sede judicial por la deuda reclamada en el proceso en que trabó la medida que impidió la operación comercial del buque, y que fue el motivo por el cual se decidió no justificar la inactividad comercial del buque”; y con solo ese argumento, sacó el viejo expediente y revivió el permiso de pesca del “San Lucas I” tras once años.
Se trata de una medida no vista anteriormente. Las decisiones judiciales, en principio, no podrían revertir una medida tomada por el Consejo en base a la normativa que rige a la actividad pesquera y que en nada se vería modificada por la culpabilidad o inocencia del implicado, toda vez que fue el incumplimiento de mecanismos requeridos por este cuerpo lo que devino en la baja del permiso.
Sería interesante que alguno de los consejeros que aprobaron la justificación de inactividad del barco “San Lucas I” justifique también su decisión, dado que este acto podría abrir la puerta para que otras empresas que no lograron justificar la inactividad por medidas cautelares y que luego lograron sentencias favorables, reclamen por sus permisos dados de baja en el pasado.
Si esta es una nueva política del Consejo Federal Pesquero, debiera quedar claramente establecida para que, como corresponde, todos puedan ser beneficiados de la misma manera, en pos de la igualdad ante la ley.