“La zafra no empezó muy bien, en la zona sur hicimos dos mareas, cuando años anteriores hacemos tres o tres y media. La zona norte arrancó muy floja y hasta hubo un parate en junio. Después pudimos volver a salir e hicimos dos mareas más y nos vino muy bien el calamar que pudimos pescar durante el mes de julio y algunos días de agosto”, sintetizó sobre los vaivenes que afrontaron con la incertidumbre inicial.

Con los datos oficiales de captura, al 22 de agosto se contabilizan 149.365 toneladas de la especie Illex, de las cuales 131.937 corresponden a desembarques de la flota potera.

“La temporada terminó siendo buena, en un contexto donde los costos son cada vez mayores. En los últimos años por suerte el calamar no emigra a la Milla 201, porque nuestro negocio depende mucho de si se pesca o no en la Milla 201, por la sobreoferta que genera en los mercados”, analizó el titular de CAPA. “Lo mismo pasó en Malvinas que se ha pescado la mitad de lo que venían pescando en los últimos dos años y eso nos vino bien mirado desde la demanda”, subrayó.

CAMBIO CLIMÁTICO

Consultado sobre a qué factores atribuyen este comportamiento que ha tenido el recurso, ensayó que “la temperatura del agua estuvo a comienzos de año, dos o tres grados más alta que lo habitual, y el calamar no estaba en su zona de confort. El calamar apareció en el norte cuando empezó a hacer frío y bajó la temperatura del agua”, comparó al interpretar una variable.

“Entiendo que el tema del cambio climático tiene un nivel de incidencia muy importante en el recurso. Debemos estar muy atentos porque estos factores pueden alterar nuestro negocio. Este año observamos que el calamar estaba en un lugar y se movía muy rápido por los cambios de temperatura”, consideró el dirigente empresario.

FUERTE CAÍDA DE LA DEMANDA

Redini admite que se presenta un escenario complejo en los mercados internacionales. La zafra terminó con buenos niveles de captura, pero la comercialización sigue siendo compleja por los bajos porcentajes de demanda de los mercados a partir de una retracción del consumo.

“Tenemos dificultades y nos ocurre algo parecido a lo que pasa con el langostino. Europa no está consumiendo como lo hacía antes y la demanda es baja”, reveló.

“Los precios siguen estancados. Cuanto tuvimos en parate de la flota, subió un poco, porque había menos oferta, pero después volvió a bajar. Hoy a Europa se está vendiendo muy poco”, insistió respecto a cómo se vienen comportando los mercados tradicionales de colocación de la pota argentina.

“Antes más del 50 por ciento de las ventas se iban a España e Italia, pero eso no ocurre ahora. La inflación que tiene la economía doméstica europea hace es haya menos consumo, pero también la guerra afectó mucho esos mercados”, interpreto.

ESCOLLOS PARA LA CERTIFICACIÓN

Este año volvió a cancelarse la campaña de investigación que debía realizarse en el mes de marzo, y en la Comisión de Seguimiento del Calamar, el sector empresario enfatizó su preocupación por la falta de información científica y biológica del recurso, y reclamó a la administración pesquera que se dé prioridad a estos estudios.

“La falta de campañas de investigación es la gran materia pendiente. Es algo que lo venimos planteando año a año porque la verdad que es muy difícil trabajar a ciegas”, lamentó Juan Redini ante los inconvenientes que expone el INIDEP sobre la rotura de los barcos de investigación o complicaciones operativas.

“Estamos en proceso de certificación de la pesquería de calamar y necesitamos que se hagan estas campañas de investigación para poder avanzar”, concluyó.