Tras las críticas surgidas en el Consejo Federal Pesquero por el aval a la incorporación de 18 poteros, el director Nacional de Investigación del INIDEP, Otto Wöhler, descarta un riesgo para el recurso y subraya que la decisión se adoptó junto con los biólogos de la pesquería, sobre fundamentos científicos y geoestratégicos.

RP: ¿La decisión se tomó entonces en conjunto con el grupo de evaluación de calamar?
OW: Siempre que viene una consulta del Consejo, lo que hacemos es derivarla a los grupos de investigación. Los grupos de investigación nos dan una respuesta a la consulta que se hace y en función de eso yo preparo la respuesta definitiva institucional. Esta no sale con la firma de los jefes de los grupos, porque es una manera de proteger a los biólogos de cuestionamiento y hacerlo institucional, eso está establecido así desde hace años, las respuestas salen con la firma del Director Nacional de Investigación. Pero eso no quiere decir que no se haya consultado, tengo las notas del Grupo de Calamar que es la base de la nota que yo le mando al Consejo, por lo que no sé hasta dónde no es malintencionada esa información de que es algo que decidí yo solo.
RP: En dos entrevistas realizadas por este medio a Marcela Ivanovic y su sucesor Nicolás Prandoni, hemos planteado el impacto que podía generar el aumento de poteros y se presentaron dos posturas, una que hablaba de mantener el número y otra en la que se sostuvo que el aumento podría implicar que cada barco pescara un poco menos. ¿Fue ese último criterio el que prevaleció a la hora de dar el aval?
OW: He hablado con Marcela Ivanovic y he hablado con el actual jefe de programa y lo discutimos entre todos y claramente la postura es esa. Esto no es el resultado de una acción personal.
RP: A raíz de lo que ha pasado en las últimas temporadas, que fueron muy exitosas, pero no se pudo localizar el stock Sudpatagónico y luego hubo que cerrar antes porque no se encontraba el Bonaerense Norpatagónico, la pesquería se apoyó sobre el Desovante de Verano y uno de los cuestionamientos es que ese stock no sale a la Milla 201, con lo cual se infiere que se estaría poniendo en riesgo el recurso.
OW: Hay mucha información en juego, todo el mundo analiza la información, pero no todo el mundo sabe en concreto y en detalle cómo es la dinámica actual de la pesquería. Al principio se habilitaba cada año el primero de febrero y la explotación se daba durante dos semanas, como máximo, sobre el Desovante de Verano, cuando ya estaba en su declinación final antes de que se mueran los ejemplares y después se centraba en el Sudpatagónico, siempre al sur del 44. Pero en los últimos años cuando se habilitó la pesca anticipada, alrededor de 10 de enero, la flota actuó sobre el Desovante de Verano porque está disponible sobre la plataforma y como ese stock es muy abundante, cuando empezaba al declinar, la flota ya no buscaba el Sudpatagónico, como pasó este año en particular y como pasó los años anteriores también.
RP: ¿Por qué no lo buscan?
OW: Porque el número de embarcaciones es subóptimo para pescar los dos stocks al mismo tiempo. Cuando a fines de febrero deja de pescar el Desovante de Verano y busca el Sudpatagónico, la mayor parte ya migró hacia afuera, hacia el área de Malvinas. Entonces el hecho de tener una flota de un tamaño subóptimo, lo único que está haciendo es favorecer los intereses de Malvinas en materia de pesca. Le estamos entregando un stock que podríamos explotar nosotros sobre nuestra plataforma en mayor medida de lo que lo hacemos, se lo estamos entregando en bandeja para que lo pesquen aquellos barcos que tienen la licencia ilegal del gobierno de las islas. Entonces esa es una realidad irrefutable y ese es un problema que tenemos que afrontar.
RP: ¿Ve en esta incorporación de poteros una solución?
OW: La incorporación de 18 barcos es un número muy acotado, comparado con los 350 poteros que hay afuera, más otros 150 arrastreros que pescan calamar y que este año pescaron mucho más que los poteros en la Milla 201 y si le sumamos las 105 licencias que da Malvinas para explotar solamente el stock Sudpatagónico, no es nada. Lo que queremos hacer con esto, que me parece razonable, es aumentar al menos un poco la tasa de captura. Malvinas está pescando con 105 buques poteros sobre un solo stock, que es el Sudpatagónico. Nosotros tenemos 84 barcos para pescar, tres stocks, que son el Desovante de Verano, el Sudpatagónico y el Bonaerense Norpatagónico. Entonces la verdad es que todas estas críticas yo no las entiendo por una cuestión biológica y de sustentabilidad.
RP: ¿Esta sería la explicación a los argumentos de visión geoestratégica presentados en la nota?
OW: Es que considero claramente que Argentina tiene que asumir un liderazgo en el manejo del calamar del Atlántico Sur. Primero, es evidente que tenemos una flota muy disminuida respecto al resto de los actores. Segundo, todos los años vemos el problema, vemos las capturas que ocurren fuera de nuestra Zona Económica Exclusiva y lo único que hacemos es asombrarnos de lo que ocurre ahí, pero no ejercemos ningún tipo de acción. Este año nosotros cerramos al norte y al sur del 44 por tema de sostenibilidad, porque no había calamar y tanto el Sudpatagónico como el Bonaerense Norpatagónico tuvieron un reclutamiento reducido. No el más bajo de la historia, ni mucho menos, pero reducido. Lo que hicimos fue cerrar ambas zonas y dar a conocer a los países que operan en el área adyacente, que esa medida fue implementada para que, con eso, ellos establezcan la medida que quieran, pero a sabiendas de que hay un reclutamiento reducido y que por lo tanto la pesca que pueden generar en el área adyacente puede ser justamente no favorecer la sustentabilidad.
RP: ¿Eso puede generar un precedente para reclamos en organismos internacionales a través de los acuerdos que se firmaron?
OW: Depende de lo que se decida hacer, pero tranquilamente sí. Nosotros estamos cuidando nuestro calamar. El problema es que se nos va de las manos cuando sale a la zona adyacente. Hasta hoy no tenemos ningún tipo de herramienta para regular eso, pero estamos trabajando en la posibilidad de regular el esfuerzo pesquero y disminuir significativamente la cantidad de buques que operan en la Milla 201. Este es un tema estratégico que el país debe afrontar justamente para tratar de resolver la problemática de la pesca en alta mar. No todo se puede resolver, porque esa pesca en su gran mayoría no es ilegal jurídicamente. Al ser una pesca no regulada, es un problema porque todas las herramientas que tenemos son contra la pesca ilegal. Pero contra la pesca no regulada no tenemos tantas.
RP: La pesquería está en un PROME. ¿La incorporación de barcos, con el consecuente aumento del esfuerzo pesquero, puede complicar el proceso de certificación?
OW: De ninguna manera debería complicarlo, primero porque es un proceso absolutamente legal de incorporación de barcos, no es que van a entrar por la ventana, es un llamado oficial del Consejo a una compulsa de presentaciones para incorporar 18 embarcaciones poteras. Lo que te va a medir la certificación es si los sistemas de manejo pesquero vigentes son de alguna manera robustos ante la incorporación de nuevos barcos a la pesquería y son absolutamente robustos. De hecho, nosotros lo estamos haciendo más robustos todavía.
RP: ¿Se trata del punto biológico de referencia propuesto en la última acta del Consejo?
OW: Exactamente. Hoy el manejo del calamar se basa en la estimación de un número inicial en cada stock, salvo el Desovante de Verano y te voy a decir por qué no. En el stock Sudpatagónico, por ejemplo, se estima la numerosidad la semana 8, al momento del crucero y ahí se descuenta el calamar que se va pescando hasta asegurar un escape determinado de alrededor del 40% y ahí se debería cerrar la pesquería. Pero no tenemos una medida que limite el esfuerzo cuando en un año particular la abundancia es extremadamente baja. Entonces, lo que acabamos de recomendar al Consejo, es establecer puntos de referencia límite para el inicio de la pesquería, que indica cuál es la abundancia mínima para habilitar la pesca y si hay menos no se habilita la captura. Eso lo recomendamos para el stock patagónico y un criterio un poco distinto para el Desovante de Verano, porque es un stock que se comienza a pescar cuando en promedio más del 50% de los ejemplares ya están maduros y en reproducción, ese es nuestro límite para el inicio de la pesquería. No lo empezamos a explotar antes de que el 50% ya esté maduro o en reproducción, con lo cual el escape siempre va a ser muy superior al 40%. Ese sería el punto de referencia límite para el Desovante de Verano.
RP: ¿Es una medida pensada para preservar la sustentabilidad ante el aumento del esfuerzo pesquero?
OW: Sí, porque en años de muy baja abundancia, como puede ocurrir y ha ocurrido, no se debería habilitar la pesca para que llegue a reproducirse y favorecer el reclutamiento del año venidero. Estamos reforzando las medidas de administración con estos puntos de referencia límite al inicio de la pesquería.