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Conxemar: entre el brindis por el langostino y la OROP del calamar con Malvinas como parte


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Las cámaras del sector acordaron en Vigo avanzar por la denominación de origen del langostino patagónico, mientras el producto de aguas nacionales debutó en las góndolas españolas con el sello MSC. La nota discordante la dio el planteo de una OROP para el Atlántico Sudoccidental que reconoce a Malvinas como parte, un esquema inviable para la Argentina por razones de soberanía.

El segundo día de Conxemar dejó buenos momentos, como los vividos en el stand de Argentina. Tuvo una alta concurrencia de empresarios, funcionarios y algunos gremialistas que no solo se sacaron la llamada “foto de familia”, sino que también generaron oportunidades para planificar estrategias conjuntas, como la denominación de origen para el langostino patagónico. A pocos metros, en el stand de Marine Stewardship Council (MSC), se brindó por el sello que ya luce el langostino de aguas nacionales en el mercado español.

Pero no todo fue bueno: el trago amargo llegó con la mesa redonda organizada por Conxemar sobre gobernanza y sostenibilidad en las pesquerías de calamares, donde se planteó la creación de una OROP (Organismo Regional de Ordenación Pesquera) en la Milla 201 sin participación de la Argentina.Los empresarios, en general, no llegan a las ferias con la ambición de vender. Lo que buscan es tomar el pulso del mercado, contactar a sus clientes habituales, consolidar relaciones y generar oportunidades de futuros negocios. “Nadie vende en una feria, ni siquiera sería lo más conveniente, pero es la oportunidad de tomar contacto y establecer relaciones. Una cena, una visita a la empresa, son situaciones que colaboran para luego concretar un negocio”, apuntó uno de los responsables comerciales desde su box en el stand argentino.

Denominación de origen para el langostino patagónico

La concurrencia de empresarios de todos los sectores de la pesca en un ambiente relajado parece ser el escenario ideal para concretar temas que las urgencias terminan postergando. En la mañana de ayer bastaron cinco minutos para que CAPeCA, CAPIP y CAFACH acordaran un trabajo conjunto para lograr la denominación de origen del langostino patagónico. El objetivo no se limita al entero congelado a bordo: también abarca las colas y el langostino fresco.

“Vamos a trabajar con la identidad geográfica para langostino, la idea es que tenga un sello que identifique el langostino con Argentina. Queremos que esté certificado su origen y que se sepa que tiene una identidad específica por ser del Mar Argentino”, explicó el presidente de CAPeCA, Eduardo Boiero.

Langostino de aguas nacionales con sello MSC en la góndola

Las ferias también permiten mostrar nuestros productos. En esta oportunidad Argentina lo hizo con tres acciones: una heladera exhibidora que, si bien podría mejorarse, es más de lo que se ha tenido hasta ahora; degustaciones de langostino, calamar y merluza a cargo del chef Lisandro Ciarlotti, responsable del restaurante marplatense “Lo de Tata”, que cosechó elogios entre quienes se acercaron a probarlas; y, como corolario, la presentación institucional del sello MSC en el langostino de aguas nacionales.

En el agasajo organizado por MSC tomó la palabra Pablo Basso, director comercial del Grupo Iberconsa. Expresó la satisfacción que genera en el sector empresario haber alcanzado la certificación “luego de un largo proceso”, que representó un desafío pero que también los llevó a trabajar de forma conjunta entre productores, gobernantes y científicos, algo que calificó como “lo más importante”. Agregó que, si bien aspiran a que el sello les permita abrir nuevos mercados, fundamentalmente les permitirá “mostrar al mundo que nuestro sector está interesado en la sustentabilidad de nuestro recurso, lo que nos permitirá tener pescado por muchos años”.

Para Daniel Lorente, de La Sirena, la distribuidora que llevó el producto al mercado español con el Sello Azul MSC, si el trabajo realizado para lograr la certificación “no pasa a la línea de venta no sirve para nada, entonces para nosotros poner el sello MSC es un hito porque es el gambón salvaje más popular de España y es decirle a las familias que estas navidades van a disfrutar de un gambón que es de pesca salvaje, sostenible y saludable”.

En representación de la contraparte científica, el director de Investigación del INIDEP, Otto Wöhler, recordó el escepticismo que existía tanto en los gobiernos como entre los empresarios cuando, a principios de los 2000, comenzaron a impulsar la certificación. Unos consideraban que era un tema de privados en el que el Estado no debía involucrarse; los otros, que se trataba de nuevas barreras paraarancelarias. Superada esa instancia, precisó que hoy la Argentina tiene el 87% de sus capturas certificadas o en proceso de certificación. Wöhler lo consideró un logro de suma importancia “porque ayuda a mejorar enormemente el manejo y la sustentabilidad de las pesquerías. El 90% de nuestras exportaciones son de productos certificados y es un plus enorme al que se ha sumado el langostino de aguas nacionales”.

“Hay que entender que el sello de MSC se le pone al producto nada más, pero lo llevamos implícito todos: la administración pesquera porque se evalúa la gobernanza y los científicos, porque debemos investigar y estar a la altura que requiere el estándar MSC y eso no es fácil, sobre todo cuando no se dispone de recursos. La cooperación entre la industria y la ciencia genera un ámbito de enorme crecimiento para todos y se ha entendido perfectamente en la Argentina, por lo que estamos muy orgullosos de esta certificación”, concluyó Wöhler.

El trago amargo de la OROP para el Atlántico Sur

En una mesa redonda organizada por Conxemar bajo el título “Gobernanza internacional y sostenibilidad en las pesquerías de calamares y potas” se presentaron las conclusiones del 4º Taller Científico Internacional sobre Illex argentinus. El taller se realizó en Vigo entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre y cerró con un acuerdo entre los representantes científicos de Brasil, China, Islas Malvinas, Corea del Sur, España y Uruguay para compartir datos, pendiente de aprobación gubernamental, y organizarlos bajo un formato común.

La Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA) de Uruguay albergará la base de datos regional, a la que solo podrán acceder las instituciones científicas que aporten información. Además, enviará una carta oficial a las demás partes que operan en la pesquería para comunicar el acuerdo y solicitar formalmente sus contribuciones. El grupo prevé completar la base en cinco meses y recién después comparar los distintos modelos de evaluación de stock. Lo llamativo es que los únicos estudios serios y sostenidos en el tiempo sobre el Illex son los del INIDEP, que no participa del proceso.

En ese contexto, Mercedes Rodríguez, gerente adjunta de la Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo (ARVI), señaló: “Tenemos flota trabajando en el Atlántico Sudoccidental al que efectivamente le falta la gobernanza de una OROP que trabaje en el tema de calamares e Illex. Por eso a nuestros asociados les preocupa esta situación que puede generar problemas porque para nosotros es fundamental la sustentabilidad y mejorar en la gestión”.

Rodríguez aclaró que las empresas no intervinieron en las reuniones científicas y que solo brindaron la logística. Sostuvo que es fundamental contar con esa base de datos, que les permitirá trabajar “en unos estándares de sostenibilidad, dar garantías a nuestros barcos y al mercado”. Agregó que, a partir del plan de manejo que se cree, deberán ser las autoridades las que “creen ese germen para avanzar en una OROP que es muy necesaria como garantía de buena gobernanza y gestión”.

En el comunicado del taller, Malvinas figura como una de las “partes”, al mismo nivel que Brasil, China, Corea del Sur, España y Uruguay. Esa inclusión, y la posibilidad de que una futura OROP le reconozca a las islas un estatus equivalente al de un Estado ribereño, generó malestar entre las autoridades nacionales y los armadores de la flota potera argentina consultados por esta revista. Según esas fuentes, difícilmente pueda alcanzarse un plan de manejo de aplicación real sin la participación de la Argentina y sin la información que el INIDEP genera desde hace décadas sobre la especie. Por el momento, lo único realista son los acuerdos de cooperación de país a país, un esquema en el que incluso podría integrarse el Reino Unido, pero nunca Malvinas como parte.

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