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Wöhler: El impacto de la pesca en Malvinas, cuotificación de langostino y poteros


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El director de Investigación del INIDEP advirtió que las autoridades pesqueras de las islas analizan reducir la abundancia de merluza en el área para favorecer al loligo. Además, defendió la cuotificación del langostino y dio una lectura positiva del ingreso de 18 nuevos poteros.

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Otto Wöhler, director de Investigación del INIDEP.

Por Karina Fernández
El impacto de la pesca en Malvinas puede medirse en términos soberanos, económicos y biológicos. Sobre este último aspecto hablamos con Otto Wöhler, director de Investigación del INIDEP, quien explicó que la pesca en las islas y en el área adyacente recae sobre los mejores reproductores de merluza hubbsi, y alertó sobre la posibilidad de que el gobierno de ocupación someta el recurso a sobrepesca para favorecer al loligo, cuya abundancia viene en caída. También detalló por qué los biólogos consideran que la cuotificación beneficiaría a la pesquería de langostino y por qué el ingreso de nuevos poteros permitiría aprovechar mejor los tres stocks de calamar.REVISTA PUERTO: ¿Qué problemas nos ocasiona la actividad pesquera en Malvinas en el manejo de las pesquerías de especies migratorias?

OTTO WÖHLER: De los peces de aleta, el que ha cobrado mayor importancia en Malvinas es la merluza hubbsi, porque se ha recuperado el stock sur gracias a una enorme veda que ha puesto Argentina, a las limitaciones del esfuerzo en su momento y al cuidado que se hace actualmente del recurso. La merluza es un recurso migratorio y excede en su migración la zona económica exclusiva argentina, sale al área adyacente y también ingresa en lo que es la ilegítima área de exclusión de Malvinas. Entonces, como ingresa ahí, empezó a ser pescada cada vez en mayor medida.

RP: ¿Qué impacto puede tener esto sobre la pesquería?

OW: Los ejemplares que más migran son los más grandes. Entonces el impacto que se da en el área adyacente o en Malvinas recae sobre los mejores reproductores, que son, precisamente, los ejemplares más grandes. Por lo tanto, para nosotros es muy difícil aumentar la proporción de mayores reproductores en nuestro recurso porque lo que no pescamos nosotros, por más que lo cuidemos, se pesca afuera en mayor medida. La pesca ya trascendió las 110 mil toneladas: estamos hablando de entre 60 y 70 mil toneladas en Malvinas y alrededor de 50 mil toneladas en el área adyacente y eso nos genera algunos problemas para el manejo del recurso.

RP: ¿Son cifras que deben alarmarnos?

OW: Hay algo que me resulta más preocupante que las toneladas que se pescan: las hipótesis que está manejando Malvinas respecto de la caída del loligo; por ejemplo, que el aumento de la abundancia de merluza está afectando su reclutamiento porque la merluza es su predador. Algo que, a priori, es difícil de establecer porque la merluza se pesca principalmente al noroeste de las islas mientras que el loligo está al sudoeste. No sabemos hasta qué punto puede ser una excusa para un problema de mal manejo. Y más aún me preocupa que el director de Pesquerías de las islas haya manifestado, según publicó la agencia MercoPress, que una de las alternativas que manejan es tratar de disminuir mucho la abundancia de merluza en el área para favorecer la abundancia del loligo. Eso sí puede llegar a ser preocupante: sacar la merluza del área por sobrepesca para favorecer al otro recurso.

RP: ¿Hay algo que se pueda hacer o solamente tenemos que ser espectadores de esa situación?

OW: Malvinas es una pesquería regulada, a diferencia del área adyacente, donde sí se puede intentar algo. Ellos tienen medidas de manejo, hacen evaluaciones de abundancia, hacen campañas de investigación todos los años y en función de eso establecen las cuotas de captura y venden las licencias.

RP: ¿Nosotros no tenemos datos de lo que está pasando con la pesquería de loligo?

OW: No, lamentablemente la pesquería del loligo se desarrolla toda en el área ilegítima de exclusión de Malvinas. Hay algo de loligo en la plataforma patagónica nuestra, pero nada que justifique una pesquería.

RP: ¿En qué situación está el calamar illex de Malvinas?

OW: El año pasado se capturaron más de 70 mil toneladas. Pero el año anterior habían sido unas 140 mil toneladas. Eso fluctúa porque fluctúa mucho la abundancia de calamar.

RP: Nosotros tenemos medidas restrictivas para el abadejo y un estricto manejo sobre la merluza negra. ¿Qué pasa en el archipiélago?

OW: Abadejo pescan poco, pero comparado con lo que pescamos nosotros es importante, y se pesca en la misma zona que la merluza. En cuanto a la merluza negra, pescan un poco más de mil toneladas de forma dirigida y unas 300 o 400 toneladas como bycatch. Y ese es un problema porque el bycatch de merluza negra en las islas es todo juvenil.

Milla 201: conversaciones con España y China

RP: El presidente de CAPIP, Agustín de la Fuente, ha planteado que no podemos hablar de la pesca en Malvinas sin hablar de la milla 201 porque estamos hablando de los mismos recursos. ¿Hubo algún tipo de avance respecto a posibles medidas de manejo, posibles instrumentos de sanción o al menos de información compartida con la flota que opera afuera?

OW: En el grupo interministerial que integra el INIDEP estamos trabajando en eso, hay algunos pequeños avances, nada implementado todavía, pero hay algunas ideas de qué es lo que se puede hacer. De todas maneras, hay limitaciones muy severas. Los recursos pesqueros de la columna de agua en el área adyacente no son de nadie y son de todos. Por lo tanto, Argentina no puede establecer unilateralmente medidas de manejo sobre esos recursos.

RP: ¿Pero se puede aspirar a acuerdos bilaterales?

OW: Sí, puede haber acuerdos bilaterales y hemos estado avanzando en algunas conversaciones con algunos otros países respecto a la posibilidad de empezar a intercambiar información y con la idea de establecer, en un futuro próximo, alguna medida de manejo, porque la pérdida de sustentabilidad no le conviene a nadie. Si se cae la sustentabilidad, se acaba el negocio. Es un proceso muy lento y muy difícil, pero por lo menos desde el INIDEP entendemos que hay que encontrar alguna solución a esa problemática.

RP: ¿Con qué países se está trabajando?

OW: Con España y China, porque son los principales actores del área, pero hay otros actores también importantes en el sector como Taiwán y Corea del Sur.

Cuotificación del langostino

RP: Desde el INIDEP vienen planteando la necesidad de cuotificar el langostino. Entre los detractores muchas veces se escucha que se trata de una pesquería ordenada y que las cuotas no aportarían ninguna ventaja. ¿Por qué el INIDEP considera que sí es beneficiosa?

OW: Nosotros creemos que la cuotificación es una herramienta para el manejo pesquero que ha demostrado tener mucho éxito y en Argentina ya ocurrió. La merluza hubbsi es un ejemplo muy claro y también la merluza negra. Es una manera de disminuir enormemente el conflicto entre los usuarios: una vez establecida la cuotificación, cada uno se ajusta a su cuota y sabe lo que puede pescar y lo que no. El conflicto entre congeladores y fresqueros en el caso de la hubbsi, o el conflicto entre arrastreros y palangreros en el caso de merluza negra, se terminó cuando se estableció la cuotificación. Además, se pondría freno a la tendencia que lleva la pesquería de langostino actual con la incorporación de nuevas embarcaciones, algunas con mucha más capacidad de pesca que las que reemplazaron. Si esa tendencia de mayor poder de pesca continúa en el tiempo, va a atentar contra la sustentabilidad del recurso. Nosotros creemos que la cuotificación soluciona esos problemas, porque establece un número determinado de actores que no se puede seguir incrementando. En ese sentido creemos que la cuotificación es positiva. No vemos un aspecto negativo y no entendemos por qué existe esa reticencia.

RP: Con excepción de quienes no tienen permiso, ¿un esquema de cuotificación implicaría seguir pescando más o menos lo mismo que hasta ahora?

OW: Exactamente. Se maneja el promedio de los últimos ocho años, porque son los años en que se ha estabilizado la pesquería en alrededor de 210 mil toneladas, con lo cual uno no esperaría grandes cambios respecto de lo que cada uno está pescando hoy en día. Después la pesquería puede evolucionar hacia otra parte, hacia otro tipo de concentración o no, como pasó con la merluza, pero inicialmente no debería ser muy distinto a lo que es actualmente. Por lo tanto, no entiendo la reticencia que hay en algunos sectores.

Una visión positiva de la incorporación de más poteros

RP: Ya está aprobado el ingreso de los dieciocho poteros y en lo que respecta a la cuestión biológica el informe del Programa de Calamar despejó muchas dudas, pero al no haberse aplicado un tope a los barcos ingresantes, persiste la preocupación por el mayor poder de pesca de los barcos modernos. ¿En qué medida podrían afectar al recurso? ¿Cómo se va a manejar?

OW: En todo caso, se acelerará la captura de calamar en el caladero argentino. Eso se puede ver negativamente porque la temporada puede llegar a durar menos tiempo. Si las medidas de manejo funcionan, cuando se llega a un determinado nivel de escape, la pesquería se cierra, no importa cuántos días hayan pasado. Con los puntos biológicos de referencia no habría una preocupación respecto de la sustentabilidad; la estrategia empresarial es otra cosa. De todas formas, que la temporada de pesca se acorte puede tener una lectura positiva. En los últimos años prácticamente no hemos capturado al stock sudpatagónico, porque no lo hemos ido a buscar. Toda la flota se concentró sobre el desovante de verano, que estaba al alcance, muy concentrado y está buenísimo que eso ocurra, pero entonces nosotros estamos dejando que todo el sudpatagónico migre y se vaya hacia la zona de Malvinas.

RP: ¿Esas 70 mil toneladas que pesca Malvinas las podríamos pescar nosotros?

OW: Claro, ese calamar estuvo en algún momento, casi todo, dentro de la zona económica exclusiva. Entonces, una de las cosas positivas que tiene este ingreso de algunos poteros adicionales es que deberíamos poder establecer una explotación óptima de todos los stocks, no solo del desovante de verano. Y al norte pasa lo mismo: a veces la velocidad de explotación nuestra no alcanza para evitar que el calamar salga fuera de la milla 200. Este año se pescaron allí unas 160 mil toneladas, según nuestros cálculos, porque es muy difícil establecerlo con absoluta certeza. Son 160 mil toneladas que no pescamos nosotros, que salieron al área adyacente y fueron capturadas allí. Malvinas licencia ciento siete buques poteros para un solo stock y nosotros, que pescamos sobre tres stocks, teníamos solo ochenta y cinco buques. Quizás internamente pueden hacer ruido dieciocho poteros adicionales, pero si uno lo mira en el contexto general del aprovechamiento integral de los tres stocks, no debería hacer tanto ruido.

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